Cosas que pablo no sabe
 







Canciones

viernes, julio 10

 

Invasión

Después de un par de años en que parecía dormida la Música se ha despertado y ha comenzado a inundarlo todo, atacando por todos los frentes al mismo tiempo.
Las secuencias de bocinas de los atascos me esbozan estribillos. Los motores de los camiones de basura y el zumbido nocturno de mi nevera susurran a dúo ritmos nunca intentados.
Durante unas semanas he intentado contenerlo y probar con la rutina de antes, pero la rutina de antes se ha desintegrado y hace días que al caminar piso los trozos de su cascarón resquebrajado. Me descubrí difrutando del ruido de los fragmentos al romperse bajo mis piés.
Cuando pensaba que mi problema no tenía solución y tendría que exiliarme a algún sitio donde no pudiera molestar o no tuviera que disimularlo, decidí darme por vencido y aceptar la invasión.
Desde entonces todo ha ido mucho, mucho mejor.

martes, julio 7

 

Dictaduda

Aunque las generalizaciones de género me suelen impacientar, últimamente noto que muchos hombres de mi quinta vivimos en una dictaduda. Sometidos al yugo totalitario de un puñado de quizases, lo mismo escapamos del cálido lecho conyugal para conseguir capturar por primera vez a un unicornio vivo, que cerramos a cal y canto las habitaciones más luminosas de nuestra casa por miedo a que el sol termine estropeando la pintura de las paredes y nos toque repintar.
Tal vez sea la edad, el calor, o el exceso de azúcar en la dieta. No tengo ni idea, esta vez no es una de esas en las que aparento tener respuestas.
Lo único que espero que noten es que me incluyo humildemente en el grupo.
Tampoco es de extrañar: llegados a este punto, un servidor ve la paja en el ojo ajeno, la viga en el propio y hasta esquiva con reflejos felinos excrementos de estornino cuando camina por las mañanas adormilado hacia el trabajo.

martes, junio 23

 

Palabras relacionadas

Esta mañana un par de palabras audaces que debería haber dicho en su momento pero que callé para mis adentros asomaron furtivas de mi cabeza. Tras mirar a ambos lados, descendieron rapelando ágilmente por mi pechera y alcanzaron el suelo usando los camales de mi pantalón como tobogán, sin darme apenas tiempo de reaccionar.
Sorprendido y algo cabreado ante tal acto de rebeldía -a fín de cuentas eran palabras mías- las he perseguido por el pasillo, intentando esquivar el mobiliario que ellas sorteaban fácilmente pasando por debajo.
Las muy condenadas eran rápidas y escurridizas. En un momento dado he tenido la ocasión de pillar a una con la suela de la zapatilla, pero me ha dado miedo acabar con ella en el intento y no poder volverla a usar nunca más en caso de recuperarla.
Al final han encontrado una rejilla de ventilación y se han aupado apoyandose la una en la otra. He de admitir que hacían buen equipo, debían ser palabras muy relacionadas.
El problema es que ya no puedo recordar cuales eran porque ya no las tengo en mi cabeza. Lo malo de las palabras audaces es que siempre acaban escapando.

lunes, junio 15

 

Transiciones fallidas

Nunca me ha costado estar dormido, ni tampoco permanecer despierto.
Pero son muy torpe y lento en el paso de un estado al otro.
Es un fracaso que preside mis mañanas de entre semana, y que sobre todo gobierna en mis madrugadas.

jueves, junio 11

 

Día de perros

Tal vez dios creó el mundo en siete días, pero a mí me ha llevado sólo dos segundos mandar su obra a paseo y meterme en la cama con la esperanza de que esta noche el de arriba se ponga las pilas y subsane algunas imperfecciones para mañana.

lunes, junio 8

 

Consejos de mantenimiento

Leí que la madera de una buena guitarra no sufre demasiado con el frío, ni con el calor. Si están bien construidas se adaptan con facilidad. Y el tiempo no hace más que mejorarlas, siempre que les dediques algo de atención y la hagas sonar con asiduidad.
Lo que puede dañar una guitarra son los cambios de humedad, y que antes estos las piezas de distintas maderas que la componen crezcan y se encojan a distintos ritmos y se creen tensiones ocultas tras la tapa que un día sin que lo esperes la quiebren por dentro. Días como hoy estos consejos de mantenimiento de instrumentos se me antojan un pequeño tratado sobre la condición humana, sobre la que tal vez hay un montón más de literatura, pero pocas veces está tan bien explicada.

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